Se va terminando el fútbol veraniego y de a poco nos acercamos al comienzo de un semestre cargado de competencia para algunos clubes que tienen que disputar Torneo Clausura, Copa Argentina y Copa Libertadores; para otros serán seis meses claves para pelear por la permanencia en Primera División. Pensando en la dura competencia, el mercado de pases se movió bastante y la búsqueda estuvo mayormente centrada en algún delantero de peso que sepa hacerse cargo del ataque y salvar las papas ante tanta sequía goleadora en el último tiempo.

Empecemos por el último campeón del fútbol argentino. Boca se prepara para un semestre donde todas las fichas están puestas en quedarse con una nueva Copa Libertadores, el gran objetivo del plantel y de Julio César Falcioni. La lesión de Lucas Viatri en el Torneo Apertura pasado obligó al entrenador a probar suerte con Nicolás Blandi y la jugada le salió redonda, el juvenil respondió con cuatro goles. También lo hizo en gran manera Darío Cvitanich, convirtiendo goles muy importantes en el camino al título.
Pero con un Viatri que recién estaría para volver a mediados del semestre, y con la triple competición (Torneo Clausura, Copa Argentina, y Copa Libertadores), Falcioni sintió la necesidad de sumar un delantero de peso y la flamante dirigencia decidió darle el gusto. Luego de una intensa negociación cargada de polémicas, idas y vueltas, enojos y desplantes, la AFA apoyó el pedido de Boca a la FIFA para que Santiago Silva pueda arribar al club luego de su paso por Vélez y Fiorentina en la misma temporada; el pelado será el nueve titular del Emperador en la Copa Libertadores que se viene. Así es, sólo estará habilitado para la Copa Libertadores, ya que esta competencia tiene calendario anual. El Tanque firmó por tres temporadas con Boca, y su llegada promete mucha explosión en el fútbol local.

Por la otra vereda todo es diferente. River tiene la necesidad inmediata de lograr el ascenso a la Primera División y con esa premisa buscó un delantero que sepa acoplarse con Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez. Daniel Passarella se movió rápido y arregló un contrato de dos años y medio con David Trezeguet, que venía de jugar en el Beniya de Emiratos Árabes Unidos.
Ahora Matías Almeyda contará con un tridente imposible de igualar para cualquier equipo de la B Nacional, e intentará aprovecharlo para conseguir el tan esperado ascenso a la máxima división del fútbol argentino.

Pasamos del Pelado Almeyda al Pelado Ramón Díaz, entrenador de un Independiente menos agobiado por los promedios y con la cabeza puesta en hacer un buen Torneo Clausura. Pensando en la salida de Marco Perez a Belgrano de Córdoba, y con Facundo Parra como única referencia de área, Ramón pidió un goleador a gritos y el flamante presidente Javier Cantero le trajo a Ernesto Farías. El Tecla venía teniendo pocos minutos en Cruzeiro, y el interés de Independiente hizo que decida pegar la vuelta al fútbol argentino. El delantero arregló un préstamo por un año y ahora Ramón Díaz encontró al acompañante de Parra en el ataque.

Uno de los nombres del verano fue sin duda el de Mauro Óbolo; el delantero de Arsenal era el plan B de Julio César Falcioni si se caía la llegada de Santiago Silva. Pero Boca tardó mucho en decidirse y Vélez se terminó quedando con el goleador del Arse. Ricardo Gareca necesitaba un delantero para reemplazar a Guillermo Franco, que tomó la decisión de volver al fútbol mexicano y ponerse la camiseta del Pachuca. Será el tercer ciclo de Óbolo con la institución de Liniers, con un vínculo que lo unirá a Vélez por tres años. En un semestre con triple competencia al igual que Boca, el Tigre Gareca ya cuenta con el acompañante de Juan Manuel Martínez en el ataque y tratará de sumar otro título a un club que, en los últimos años, viene haciendo las cosas de manera excelente.

Para ir terminando, pasamos a uno de los más perseguidos por el descenso, el San Lorenzo de Leonardo Madelón. Pese a sus serios problemas económicos e institucionales, el ciclón necesitaba reforzar su plantel para afrontar los seis meses más importantes en mucho tiempo, en los que tendrá la difícil tarea de hacer un buen campeonato para no ver peligrar su permanencia en la Primera División del fútbol argentino. En consecuencia, la dirigencia de San Lorenzo se puso en marcha y consiguió su único refuerzo hasta el momento, el uruguayo Carlos Bueno. El delantero llega procedente del Querétaro mexicano, y firmó un préstamo por un año.
El perfil del ex jugador de Boca encaja perfectamente en el momento que atraviesa el Ciclón, ya que además de la cuota goleadora que puede sumar, su garra y las ganas de ir para adelante pueden ayudar al resto de sus compañeros a tener la confianza necesaria.

Saliendo de los nombres resonantes, Arsenal se movió rápido para reemplazar a Mauro Óbolo e incorporó a Jorge Córdoba, delantero ex Gimnasia de La Plata. Unión de Santa Fe sumó a la figura de Patronato en la B Nacional, Diego Jara. Belgrano sumó al colombiano Marco Pérez para acompañar a César Pereyra en el ataque tras la salida del Mudo Vásquez al Palermo de Italia. Atlético Rafaela incorporó a un viejo conocido, César Carignano, y Leandro Díaz, ex Lanús, arribó a Tigre.
Todos buscan el gol, habrá que esperar para saber qué entrenador tuvo mejor ojo para conseguirlo.



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