Islandia, la Atlantis emergente del fútbol

Con más volcanes que profesionales, con menos habitantes que Merlo y con un odontólogo como entrenador, los isleños jugarán su primer mundial de fútbol.

 

Para muchos, una tierra dominada por más montañas volcánicas (130) que jugadores federados (120) no deberían de presentar ningún riesgo deportivo. Y más aun si consideran a éstos como la representación de Mario Pittilanga en formato delantero del libro “Papeles en el viento” de Eduardo Sacheri. Sin embargo, el crecimiento futbolístico de los ‘Vikingos’ en los últimos diez años no es mera casualidad.

Ante todos los pronósticos lo de este seleccionado es como una fábula para copiar, como Julio Verne que basó su novela “Viaje al centro de la tierra” en el glaciar Snaefellsnesjökull, ubicado a 120 kms de la capital Reikjavik. Con la finalidad de alejar a los jóvenes del alcohol y las drogas, en 1998 se implementó el plan “Youth is Iceland” (Juventud en Islandia). A partir de allí, se dio inicio a fomentar este deporte de forma extracurricular en las escuelas para abolir un poco el dominio del handball y el alpinismo sobre los 334.000 habitantes de la isla. Fue tal esta medida socio-deportiva que los adolescentes de este país ocupan el primer lugar de “estilo de vida saludable” en Europa y el noveno puesto en relación a estudios de la Organización de las Naciones Unidas en índice de desarrollo humano.

La inversión en infraestructura fue uno de los puntales para la popularidad del deporte en esta tierra hecha de lava volcánica. Tal es así el avance en materia estructural que la construcción de campos de juegos cubiertos calefaccionados para que se pueda llevar la práctica los doce meses del año y no sólo tres meses (periodo primavera-verano) por las inclemencias climáticas brindaron un lugar prospero de calidad para perfeccionar la técnica . Asimismo, cada centro de entrenamiento fue financiado por los municipios de cada entidad con la ayuda de la Federación Islandesa de Fútbol (KSI) obteniendo 179 canchas completas. A pesar de ello, la Liga Úrvalsdeild Karla (Liga Premier de Islandia) cuenta con sólo doce equipos en primera división, de los cuales ninguno es profesional y tan sólo algunos jugadores perciben bonos de 300 dólares por mes.

Por otra parte, la creación de una nueva escuela de entrenadores islandeses, obteniendo licencias UEFA de primer nivel, arrojaron como resultado el porcentaje más alto de participación europea en proporción a la densidad poblacional (un coach cada 825 lugareños). Esta medida fue impulsada por Siggi Eyjófsson (actual director de desarrollo de KSI), hombre que tuvo que retirarse joven del fútbol haciéndose cargo de la selección femenina de su país antes de consolidarse dentro de la Asociación. En consecuencia, el fútbol infantil cuenta con directores técnicos altamente calificados obteniendo la mejora táctica y técnica que les permitió ascender en cinco años cien lugares en el ranking FIFA, pasando del 132 (2012) a estar entre los mejores 30 de la actualidad.

El hito de haber llegado por primera vez a una Eurocopa, accediendo hasta los cuartos de final de la misma (perdiendo con Francia), dejando afuera a Inglaterra en octavos y en 2014 quedaron en la puerta de su primer Mundial al perder en repechaje ante Croacia (con el que compartirá el grupo D junto a Nigeria y Argentina) es debido a todo el trabajo realizado en las últimas dos décadas. Sin embargo, el sello parcial a todo ésto se dio con el sueco Lars Lagerback desde 2011, director técnico que disputó tres mundiales: dos con la selección de su país (2002, eliminación a Argentina en zona de grupos y 2006) y otro con Nigeria (2010, donde perdió ante Argentina en fase de grupos).

Con la experiencia de Lagerback en el banco, Islandia se comenzó a volver un dolor de muelas para seleccionados que competían en grandes torneos internacionales. Y ese malestar de los molares continuó con la asunción de su sucesor en septiembre de 2016, Heimir Hallgrimsson (ayudante de campo del sueco durante cinco años). Heimir comenzó su carrera como entrenador de la selección femenil islandesa, aunque su profesión es la odontología.

No fue una tarea sencilla la de Hallgrimsson. Tras el logro obtenido en Francia debía imponer la competitividad por la falta de intensidad y el nivel de juego perdidos en los laureles de cenicienta que cedió en pos de emergente. Y allí radicó el éxito de llegar a la máxima cita mundialista. La disciplina y el esfuerzo mental superior al de cualquier equipo hizo que se adjudique el primer lugar del Grupo I, tal vez, el más complejo de todos. Es que allí habían cuatro participantes de la última Eurocopa: Islandia, Croacia, Ucrania y Turquía (además de Finlandia y Kosovo).

La capacidad de sostenerse en pie cada vez que le tocaba ceder la iniciativa al rival, alimentándose de su incapacidad de manejo de balón, le valió lograr las quince puntos que disputó en el Estadio Laugardalsvollur (de dos tribunas, una techada frente a la pista de atletismo y otra más chica en un lateral), que no logra ser una herradura como forma de cancha. Además, no recibieron ningún gol en ese escenario y lograron una histórica victoria en tierras turcas para ir sellando su pasaje al debut mundialista del sábado 16 de junio ante Argentina, en busca de seguir escribiendo su historia como si fuese redactada por la pluma de Roberto “El Negro” Fontanarrosa.

Por: Gastón Amestoy.

Twitter: @GastonAmestoy

 

Comentarios

comentarios

Related posts

Comment