Dani Umpi: “mis canciones son cuentitos”

El artista uruguayo presenta “Lechiguanas”, su tercer disco solista, donde trabajó como nunca el clima y la poesía de los temas que lo componen.

 
Dani Umpi Entrevista

Multifacético y desprejuiciado, no caben dudas que Dani Umpi es un artista veinticuatro por siete y de la a a la. Performer, bailarín, cantante, entre otras virtudes, el uruguayo retoma su carrera solista con “Lechiguanas” tras seis años sin editar material en esa calidad. Eso no significa que haya estado quieto, más bien todo lo contrario. Con esta placa, Umpi vuelve a romper etiquetas y vierte poesía con marca registrada  en ocho canciones que redondean poco más de treinta minutos de un disco “barroco e hiper nerd”, como él mismo sentencia. Lo presenta el viernes 1 de diciembre junto a Hana en La Confitería. 

RNB: Las“Lechiguanas” son avispas que producen miel que puede ser tóxica, aunque también hay unas islas que llevan ese nombre y hasta un personaje en una película de Leonardo Favio. ¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a llamar así a esta nueva producción?

DU: Todas esas juntas. Es un nombre multidireccional… no sé si está bien usada la palabra pero es mejor que decir “me gusta porque es ambiguo”. La canción que da nombre al disco está más basada en el personaje de la anciana en la peli de Favio, que es un personaje fetiche para mí, algo que siempre me fascinó. A la vez, como al disco anterior lo titulé con una palabra muy regional, “Mormazo”, que es ese calor insoportable que hay al mediodía en el norte uruguayo, quise comenzar a usar nombres que me remitieran al lugar de donde vengo, que no es la Isla Lechiguana, pero hay esas avispas. Los nidos de las lechiguanas son preciosos, pinchudos, más el dato de la miel, que no se puede comer… en mi cabeza son referencias un poco darkies y este disco tiene algo dark… me cerraba todo: la miel tóxica, el aguijón, la bruja…. hay mucha referencia esotérica a ritmo electro.

RNB: Los nombres de las canciones de este disco abarcan desde referencias históricas (“Tebas”, “Cleopatra Entrando en Roma”) hasta un tema contra “La Yuta”, pasando por temas sobre “ciudades” (“Punta 92 2002”, “Niteroi”). ¿Qué historias y vivencias hay detrás de este disco? ¿Qué te pasó mientras lo grababas? ¿Qué cosas/personas/situaciones te inspiraron para esta última placa?

DU: Mis canciones generalmente son cuentitos. En este disco tienen más imágenes y no se vuelven historias tan lineales, cerradas, con “chim pum”. Son más abiertas en poesía. Cada una tiene su clima y sus anécdotas. Algunas salieron de situaciones que viví pero muy pocas. Soy más de fantasear que de hacer catarsis de lo que siento o pienso, a veces escribo desde un personaje que no soy yo, quedo en la ficción, aunque “Cleopatra entrando en Roma” surgió de algo bien real, típico y gracioso. Yo estaba en Santiago de Chile, grabando un disco con Sofía Oportot e Ignacio Redard y queríamos ir al bailar a Bal le Duc. Había todo un tema con las entradas, si estábamos en lista de invitados o no, cosas de esas. Antes pasamos por la casa de un amigo de ellos. Cuando vi a su amigo quedé completamente embobado, era un dioso, bailarín, había un concurso de baile y él ganó y me bailó una canción de Glee, en fin. Él vivía con su pareja, que era muy buena onda y hacía sonar unos cuencos, y yo estaba en plena tensión sexual… en fin… todo lo que dice la canción.  “Niteroi” fue al revés porque estaba en esa ciudad participando en una muestra colectiva en un museo y se me ocurrió la historia de un estudiante de vacaciones ahí; tiene imágenes de cosas que anotaba, como cuando vi una pareja en un hostel con paquetes de palichips y  tomando guaraná, que se metían los palichips y se besaban, entonces me imaginaba cómo sería ese beso, también se comentaba bastante sobre las balas perdidas de la favela cercana. No me acuerdo qué pasaba exactamente con las balas perdidas pero en ese momento todo el mundo hablaba de eso, era el tema.  Tengo mucho hábito de escritor que se nutre de lo que escucha, vengo de ese lugar también. Cuando compongo se mezcla todo, entonces quedan unas letras llenas de observaciones costumbristas con melodramas, más las referencias esotéricas… no sé de dónde sale eso. Creo que, por un lado es porque soy uruguayo y la música popular uruguaya es muy especial, tiene una poética que sin dudas me formó. También especulo que en estos asuntos compositivos tuvo mucho que ver Tori Amos, que era mi ídola en los noventas y hacía unas letras con constante referencias a mitologías y cosas así, que me impactaban mucho porque, por ejemplo, las alegorías hermetistas, alquímicas o cabalistas me pueden mucho… eso también es bastante uruguayo. En definitiva, la respuesta: compongo como un uruguayo.

RNB: ¿Cómo haces para conjugar esas emociones que están presentes siempre en tus letras y traducirlas en canciones?

DU: Tiendo a la formula melodramática y la voy contaminando en el camino. Puede ser un gran desamor o un enamoramiento incontrolable que los voy tiñendo con imágenes. No siempre compongo así pero es bastante constante.

RNB: Entre otras colaboraciones hiciste “Lucífera” con Diosque. ¿Cómo nació esa unión?

DU: Es uno de los artistas argentinos que más me gustan y, como este disco fue producido por Jean Deon, que produce con él y toca en su banda, aproveché la cercanía. Me gustan los artistas duendes. Pensé “esta canción le quedaría muy bien a Diosque” y tal cual, como que las voces se entrelazan en comodidad, como dos viboritas. Al principio no sabía cómo hacerla porque el  personaje de la canción les está hablando a alguien y esa otra persona nunca tiene voz,  no podía hacer un gran Pimpinela, así que entre los dos hicimos el mismo personaje. Yo me imagino que el que canta la canción es un tipo de una especie de secta que le dice a otro que tiene que volver y, a la vez, es una historia de amor de alguien que le recuerda a un amigo que le dé un poco de bola a alguien que lo extraña. También me gusta que sea una versión femenina del diablo, que esté sola, triste y hay que sacarla a bailar.

RNB: ¿Cómo fue trabajar con Jean Deon en la producción del disco?

DU: Excelente. Creó un universo y una atmósfera muy buena. Yo lo veo como un disco hiper nerd porque cuando le decía “que no quede frío, que sea barroco, que tenga muchas capas con arreglos, que mi voz esté más integrada a la música y no tan adelante” él lo entendía al segundo y redoblaba la apuesta. Tiene unos momentos embriagadores. “Tebas” por ejemplo, te envuelve de una manera casi narcótica, en el demo ya se direccionaba que la canción iba a ese lado pero Jean fue como un Concorde. Muy lujurioso.

RNB: Si bien “Mormazo” (2011) fue tu último disco, en estos años nunca estuviste quieto: hiciste disco con Rosario Bléfari, Álvaro Sánchez, Sofía Oporpot y Redard y también remixaste canciones tuyas, ¿qué es lo que te lleva a nunca estar quieto?

DU: Es una pulsión. Soy muy mercurial, muy duende, estoy en esa. Me cansa bastante y sé que tengo que direccionarme mejor, proyectarme más pero hay tantas ideas y gente tentadoras. Lo de Rosario Bléfari, por ejemplo, surgió de una propuesta del festival de literatura FILBA del año pasado. Nos propusieron hacer algo juntos. Habíamos compartido escenario pero nunca había salido de nosotros hacer algo y la combinación  gustó mucho, surgieron fechas para volver a cantar, grabamos uno de los shows porque “sino se perdía” y es algo que podríamos seguir haciéndolo perfectamente pero cada una está más en lo suyo. Lo mismo con mis amigos chilenos Oportot y Redard, ¿para qué nos vamos los tres a ir de vacaciones a una playa si podemos juntarnos a grabar un disco? Siento que a veces estoy muy a la deriva de la espontaneidad y que es un buen motor, pero creo que está bueno sentarse y pensar mejor cómo administrar la energía. Yo no lo he podido hacer porque soy de ese tipo de creador disperso. Somos un montón.

RNB: Para un artista integral como vos, ¿por qué es tan importante la estética en tus shows/videos? ¿Qué cosas te inspiran a renovar esa estética?

DU: Yo opero desde un personaje. Es una máscara que proyecta y a la vez resguarda la bolsa de inseguridades que soy. Porque aunque hay gente que piensa que soy muy extrovertido, en realidad soy muy tímido y medio bicho. Cuando empecé a cantar, si no era caracterizado, ni me subía a un escenario. Tengo esa cosa teatral histriónica, de drag, de mostra, esa escuela. Admiro a los que cantan como si estuvieran recién levantados, cantando lo que sienten pero yo soy más artificioso. Cuando era más chico tenía un interés totalmente camp, muy artificioso, con el tiempo fui relajándome pero siempre una peluquita y unos buenos tacos ayudan. De eso no se baja.

RNB: ¿Cómo preparan el show junto a Hana en La Confitería?

DU: Es mi camarada, mi compañera de sello, lo estamos inaugurando “Otras formas” es un proyecto discográfico muy bueno, para artistas multidisciplinarios que además de su actividad plástica, hagan música. Para mí los músicos también son artistas plásticos, algunas ven así su producción… es difícil encasillar, pero se entiende perfecto: es un sello para raritas. Próximamente saldrá el disco de Juan Becú y una reedición de un clásico: “El gusanito” de Jorge de la Vega.

 

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