“Los géneros abrazan la identidad de uno, pero las etiquetas son una cosa de mercado”

Alfredo Piro, reconocido tanguero, da un vuelco en su carrera haciendo versiones muy personales del rock nacional, abrazando la música ciudadana y la cultura joven.

 
Alfredo Piro

Suele citarse al Polaco Goyeneche como a un rockero más que como tanguero. Decenas de milongas han sido reversionadas en el rock y muchas bandas citan a cantores o directores de orquesta como referencias musicales, una de las más recientes es la de los ex Callejeros, Don Osvaldo, que tomaron el nombre de pila de Pugliese para que los acompañe todo el tiempo. Más allá de compartir un lugar, ¿cuál es la cercanía del rock a la música ciudadana? Sin forzar argumentos, el cantante Alfredo Piro, que tiene una vasta carrera como cantor de tangos y además un árbol genealógico directamente ligado a ese lenguaje musical (es hijo de la cantante Susana Rinaldi y el bandoneonista Osvaldo Piro) necesitó hacer propias algunas canciones emblemáticas del rock y las reunió en un álbum, “Canciones Usadas”.

Con Pelu Romero como productor, Piro transformó un puñado de canciones importantes para él en su esencia musical y en un formato dos guitarras y voz, acompañado por Juan Marioni (guitarrista de Avant Press, Bristol, Durabeats y Amor Indio) editó su visión personal de clásicos del rock argentino de los ’70, ’80 y ’90.

RNB: ¿Cómo nacen estas “Canciones usadas”?

Alfredo Piro: El disco no tuvo una meta concebida como disco. Surgió un poco en el trayecto de dos años con la banda con la que actuaba y presentando el disco anterior buscar un momento para romper cierta rigidez que obliga una lista de temas. Uno siempre oscila entre una tabla de 20 temas. Y quise romper eso con un break acústico en la mitad del concierto, con canciones reversionadas. Y quería hacer canciones que tengan una resignificación en mí como músico. Aparecieron estas versiones de rock de los 80, de mi adolescencia. “Pronta entrega”, “Amanece en la ruta” y después otras. Incluso muchas no llegué a grabar. Cuando me encontré con una docena de canciones ya tenía carácter de proyecto. También, nobleza obliga reconocer, vi la oportunidad de trabajar en un formato más chico y poder viajar, que para un músico muchas veces se hace bastante difícil. Pero la ecuación matemática era: dos tipos, dos guitarras, entran en un auto que puede salir a girar sin más. Cuando tuve este acopio de canciones fui a hablar con Pelu Romero a quién ya conocía porque había escuchado su material como productor. Llegué a tener 23 canciones. Y ahí entró a afinar el lápiz el productor con un parámetro absolutamente estético para decir que es lo que va y que no va.

RNB: Uno no imagina a un tanguero haciendo canciones de Fricción, de la etapa rockera de Melero, mucho menos un cover cantado en inglés de Sumo. ¿Cuál era la idea inicial?

AP: Lo que siempre subrayo es que no es un disco homenaje al rock argentino. Da la casualidad de caer en la celebración de los 50 años del rock argentino, pero si tuviese que ser una retrospección musical, seguramente caberían temas más representativos. Pero es demasiado subjetivo eso. Esto es una revisión de mi relación personal con la música y los primeros temas que me acercaron a ser músico. No fue perseguir hits con temas demasiado trillados. Tampoco fue escaparle a drede a no cantarle a temas conocidos, porque te encontrás con “Amanece en la ruta” que es un clásico de la Mega, si querés. Pero En lugar de “Ella vendrá” de Don Cornelio, está “Una señal en el agua” que ni fue ni por asomo un hit. El disco siempre es un fresco de época, pero lo que pasa es que la música tiene esa magia de ser perdurable en el tiempo. Y volverse atemporal. Haciendo una investigación para este trabajo, me puse a escuchar mis discos, los que tengo en mi casa, y hay cosas que son atemporales como el primer disco de Fricción, “Consumación o consumo”. Hoy a más de 30 años. O por ejemplo, el primero de Don Cornelio y la Zona, sucede lo mismo. La idea es volver tal canción tan vigente hoy como ayer.

RNB: Al escucharlo, ¿sentís que te representa?

AP: Sí, siempre, si es genuino te representa. Es un disco intimista y oscurito. Tiene como único propósito develar la canción desnuda. Por eso estuvo la idea de economizar en acompañamiento y arreglo, el álbum está concebido con 2 guitarras, una criolla y una acústica. Una referencia, que siempre las hay, pudo haber sido esa colección de American Recordings de Johnny Cash. La estética de la tapa es un guiño a esa colección. Salvando las enormes y respetables distancias de quien es, Cash se atrevió a un repertorio que no le era propio por una razón generacional tal vez. Versionar “Personal jesus” de Depeche mode, ¿a quién se le hubiese ocurrido? Antagonista totalmente a lo que me pasa a mi con este disco, que es absolutamente referencial. Pero análogo al primer repertorio de tango que yo elegí, Hacía canciones de Carlos de la Púa, de Edmundo rivero. Que por una cuestión generacional no me sería propio, pero sin embargo encontré la vuelta para adueñarme de esas canciones. Eso es lo esencial a la hora de reversionar, tenés que sentir los temas como propios.

RNB: El primer tema es “Ana no duerme”. ¿Qué significa ese tema para vos?

AP: Si bien el disco ronda mucho la década del ochenta, “Ana no duerme” y “Porque hoy nací”, de Manal, son los temas que generacionalmente se desmarcan de esa época. “Ana…” no duerme fue el disparador de muchas cosas para mí. Año 1988, 10 de diciembre. 9 de Julio y avenida Libertador. Un festejo por los primeros cinco años jóvenes y endebles de la democracia argentina. Concierto de Spinetta con su banda. Abre el show con una versión demoledora de esa canción, nada que ver con lo que hizo años después con los socios, aunque también era genial. Yo estaba ahí por Soda Stereo. Había ido con un amigo con el que años más tarde terminamos armando una banda juntos, y yo por esas cosas de la vida todavía no había escuchado a Spinetta. Me acuerdo de esa versión como si hubiese sido ayer. La cuenta en cuatro de Jota Morelli. Por una cuestión de urgencia que les ocupa a los adolescentes, escuchás la música de tu tiempo, no entrás a revisión de otras cosas. Antes sucedía eso. Hoy ya no se concibe como ritual sentarse a escuchar un disco porque está todo al alcance rápido. Pero a los tres días de ese show, ya tenia un casette grabado con el disco doble de Almendra, el del regreso donde está la versión de Ana no duerme. De alguna manera todos los temas tienen una historia similar. “Habitantes” de Melero la escuché por primera vez en 1987 en un centro cultural. Melero había terminado con Los encargados y se presentaba solo.con una montaña de racks y un trompetista. Esos primeros temas fueron a parar a su primer disco solista. Uno de esos temas era “Habitantes”. Fue una conmoción sentimental tan directa, todavía siento en el pecho como sonaba el bajo.

RNB: De Los Redondos hacés “Ropa Sucia”. ¿Por qué esa elección tan particular?

AP: No soy ni por asomo fanático de Los Redondos, pero reconozco un valor más que notable tanto en el lirismo del Indio como en la riqueza musical de Skay. Y “Ropa sucia” hace mucho que tenía ganas de hacerla, incluso como tango porque me parece perfecta, la canción tiene una belleza inconmensurable. El relato está en tensión permanentemente. Tiene esa cosa tanguera y vampírica al mismo tiempo. De rojo y negro constante.

RNB: Y fuera del disco, salió en plataformas digitales “Mercado indio”, de Los Violadores. Existe algún acercamiento entre el punk y el tango?

AP: Siempre digo en chiste que para ser coherentes con la marginalidad de los violadores dejamos afuera del disco esa versión. Soy muy fan de los violadores. Los fui a ver muchas veces. En Paladium, Cemento, Constitución. Incluso en la vuelta en el Luna. No sé si como estandarte se podrían abrazar los dos géneros. En tal caso no lo digo yo. Lo dice Piltrafa que terminó armando un proyecto con la Fernández Fierro. Mollo siempre dijo que Goyeneche le parecía el primer punk argentino. Hay una cosa cruda, directa, en la interpretación y la expresión. A veces uno peca por subestimar cierto lirismo, y si te pones a analizar la letra de Mercado Indio tiene una riqueza y una certeza lamentable de la historia que cuenta. Cadícamo siempre decía que uno es el actor de la historia que va contando y que dura 3 minutos y tiene que ser lo más creíble posible para no desvirtuar la historia. Hablaba de contar y no cantar. Creo que los géneros abrazan la identidad de uno, ahora las etiquetas tienen que ver con una cosa de mercado.

RNB: Al cantar estos temas en vivo, ¿hay alguna que te emociona en particular?

AP: Uno solo no. Con “Amanece en la ruta” y “Pronta entrega”, de Virus, la siento como una experiencia absolutamente personal mientras lo voy cantando. Y con Estallando desde el océano. La emoción está de alguna manera por sublevarse a la técnica vocal. Uno tiene que entregarse cuando llega esa instancia en la que se rompe la emisión de la garganta porque te atraviesa la emoción.

RNB: El último show será el viernes 10 de noviembre en Los Chisperos, en San Telmo. ¿Qué va a poder escuchar quien se acerque al show?

AP: La presentación en Los Chisperos es que vamos a tocar con Marioni, que grabó conmigo. Vamos a hacer el disco de punta a punta. Va a venir Pelu Romero a hacer efectos de percusión como están grabados en el disco. Y después de tocar de manera ininterrumpida vamos a darle espacio a otras canciones usadas, no usadas para este disco. Un cover de Soda Stereo, por ejemplo y otras sorpresas. También haremos versiones de temas míos, llevados a un plano más desnudo.

 

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