Nacho Boyo, el capitán de una Ciudad

Fueron una de las bandas que hicieron pie en el reciente “BA Rock”, desde Bahía Blanca, charlamos con el líder de “Luceros el Ojo Daltónico”, una banda que, desde el interior, viene haciendo mucho pero mucho ruido.

 

La consecuencia del vértigo por transformar la vida en canciones y tener que pagar a diario, el alquiler por ocupar un piso completo en la torre de la canción. No es fácil conocer los recovecos de ese paraíso-prisión, pero no queda duda de que estos tipos pueden ser unos inquilinos ejemplares. Vivir ahí es escribir y componer sin pausa con la intuición como aliada para levantar esculturas de canción, que una vez de pie, caminan y rebotan solas por las calles de la ciudad del viento. Ellos parecen saber de eso, como si hiciera falta aclararlo.

Desde Bahia Blanca, Luceros, El Ojo Daltonico.

RNB: ¿Cuando nace Luceros?

N.B: Año 2002, fue una inquietud mía, quería tener una banda, yo estaba haciendo una rehabilitación, tenía que hacer otras actividades y lo que me proponían no me gustaba (cocinar y esas cosas), hasta que un día, una de las psicólogas que estaba ahí me preguntó qué era lo que siempre había querido hacer y nunca había podido. Así que dije “una banda de rock”. Ese mismo día cacé el teléfono y empecé a llamar. Lo único que había hecho hasta ese entonces era cantar con una banda de covers de Buenos Aires que habían quedado varados acá en Bahía Blanca no sé por qué quilombete. Cuando lleve mi primer letra (que después formó parte de un tema de Luceros que se llama “El otro cielo”) los locos me dijeron “me parece que no entendiste, nosotros queremos hacer covers, vivimos de esto”, entonces les dije que todo bien pero no era la que me iba a mí y ahí empecé. Empezamos con un violero, nos dimos cuenta en el primer ensayo que queríamos otro violero, con un amigo conocíamos uno, íbamos a llamarlo pero estaba en la escuela, salimos a buscarlo en bicicleta a la salida de la secundaria y le dijimos “loco, ¿querés tocar?”, “bueno dale, ¿cuándo?”, “ahora” y ahí empezó Luceros. Igual nosotros siempre tomamos como punto de partida el 2003, porque para mí una banda empieza cuando toca en vivo, y esa fue la primera vez. Tocamos en una pizzería bar que se llamaba La Dona, nos pagaron 60 pesos y ese año tocamos varias veces en ese lugar.

RNB: La idea firme, como banda, fue siempre hacer sus canciones.

N.B: Si, no duramos mucho como banda de covers. Al principio hacíamos shows de 18 o 20 temas y necesitábamos meter algunos. En la primer lista de Luceros ya teníamos unos diez temas nuestros que, por ahí, para la gente eran un embole, pero nunca nos salió bien hacer canciones de otros.

Hicimos una presentación en el Club Universitario cuando se alquilaba los domingos a la tarde y me acuerdo que vino un loco y nos dijo “che, ¿pero ustedes no hacían covers de La Renga, Redondos, Sumo?”, “no amigo, no, hoy venimos a hacer lo nuestro”, y fue loco porque la convocatoria mermó porque había gente que venía por el cover, después fue revirtiéndose.

RNB: Una de las primeras cosas que llama la atención cuando alguien escucha Luceros, es tu voz. Contás que la banda nació como algo que necesitabas hacer y eso te define, como en el presente, como un tipo plantado, preocupado.

N.B: A ver, yo no tengo estudios musicales, inclusive en mi casa nadie me inculcó. Mi vieja era profe de piano pero en mi casa nunca hubo un piano. Yo arranque por mis hermanos, a mi me gustaba mucho la música y cuando empecé no tenía mucha idea de nada, después me fui preocupando por mejorar, sobre todo por encontrar una identidad. Me escucho en esos primeros shows y estaba en esa cosa de querer emular a otros cantantes, querés ser eso que escuchas, yo sabía que en ese momento no me podía escapar pero mi idea era encontrar algo propio. Siempre quise hacer nuestras canciones, por eso lo de las letras, soy cantante por añadidura, soy cantante porque es la única manera de la que puedo ser parte de una banda, no soy buen ejecutante de ningún instrumento. Yo me considero bueno escribiendo, fue lo primero que hice.

Después intenté cantar. A mí me gusta más mi voz de ahora que la que tenía hace diez años aunque haya gente que diga que uno va perdiendo la voz. Se me fue poniendo más ronca, yo antes cantaba finito, que si te pones a escuchar es una voz de la época, salvando las diferencias y no queriendo compararme, pero si vos escuchas muchas de la bandas que surgieron a partir de 2001 o 2002, Callejeros, La Beriso, Pier, todos tienen esa tendencia a cantar finito, que está bien, pero a mi mucho no me sentaba con mi registro, que iba para algo más grueso. Me llevo mejor con el blues, rompiendo.

RNB: Cuando somos chicos, el rock barrial siempre nos gusta por una cuestión de identidad, escuchando a Luceros uno puede ver en sus letras que hay una vuelta de rosca más en la lirica. De hecho el último trabajo, “El disco maldito” ya nos retrotrae a aquellos genios de la escritura. Uno sospecha de vos que sos un tipo instruido, leído, que va un poco más allá.

N.B: A mí no me gusta eso del rock barrial, nunca fue mi intención y siempre quise separarnos. Esto se lo escuche decir a Alejandro Medina: para mí el rock es barrio siempre.
Tengo algo con el tema de la lectura, por ahí paso seis meses sin leer y en un mes me leo diez libros, me agarran ataques, me atoro, como el que hace dieta y en un rato se morfa un tarro de dulce de leche, me pasa eso con la lectura. Trato de leer y buscarle una vuelta de rosca a las letras.

RNB: Repasando los discos de la banda podríamos decir que hay una ruptura con “El disco maldito”.

N.B: Con Luceros lo que me pasa, es que tengo dos o tres amigos que primero fueron escuchas de la banda y después amigos, y es muy loco lo que te cuento pero hay una rivalidad, como si Luceros hubiese sido tres bandas distintas: la banda del “Tangozepam”, la de “Artificios” y la de “El disco maldito”. Entonces unos me dicen que lo mejor fue Artificios y otros el Tangozepam, a todos les digo lo mismo: soy el mismo en todos los discos.

“El disco maldito” por ahí es uno de los que menos me gusta como lo canté, pero si como lo escribí. Estuve muy vago en ese disco. No es que no me gusta como lo cante pero creo que podría haberlo cantado mejor. No estaba al 100%. Me hubiera gustado darle una vuelta de rosca más de dos meses, fue un apuro, veníamos pre-produciendo re bien y en un momento no sé que nos corrió como si hubiese una compañía discográfica que no existía y lo largamos. Yo hubiera esperado un poco más. Ahora estamos más pacientes, laburando más tranquilos, más pausados.

RNB: “El disco maldito” ¿es la carta de presentación de Luceros, más allá de esto que comentas?

N.B: Si, si me das a elegir de todos los discos es el que más me gusta, pero me parece que el que estamos grabando ahora le va a pasar el trapo.
Uno siempre dice que lo nuevo es lo mejor, pero esto es por una cuestión de cabeza y por una banda más afianzada. El último disco está grabado con un batero que había entrado hacia un mes, el Ruso, y es el primer disco que grabamos con la formación completa actual. Rodrigo y Dandy que son los dos violeros, nunca habían grabado. Entonces “El disco maldito” en ese sentido nació tirado de los pelos, no nos conocíamos entre todos en ese estado. Ahora estamos un poco más cancheros, yo ya sé que Rodrigo toca de tal manera y trato de componer para su manera de tocar. Tenemos un bajista que hace un año está con nosotros y ya estoy bastante socio con él, con Juan, me gusta mucho como compone.
Pero si, si tengo que recomendar a la banda es con “El disco maldito” y obviamente los últimos dos temas, “Año 13” y “Mesita del Miravalles”.

RNB: ¿En qué momento sintieron que la banda estaba para mas?, ¿cuando se dan cuenta? No voy a pedirte exactitud…

N.B: Si, te lo digo exacto, Abril de 2010. En el Teatro Rossini, la primera vez que lo llenamos. Habíamos tocado una vez antes, todavía no habíamos sacado Artificios pero ya habíamos movido unos temas, “Piedrita de colores”, “Los cuentos de Sofia II”. Veníamos de tocar en Octubre de 2009, habíamos planeado un show en el Club Bella Vista y justo era la época de la Gripe A y nos lo suspendieron, y al principio, para darnos el permiso, nos hicieron comprar alcohol en gel para darle a la gente en la puerta. Lo suspendieron, todavía en casa debo tener alcohol en gel de esa época.

Tocamos esa vez en 2009 en Rossini para 270 personas que para nosotros estaba re bien. Nos fuimos porque ese verano laburábamos todos en Monte Hermoso, y le digo a Atilio, que era el bajista e hizo el logo de la banda, “¿dónde podemos tocar?”, y me dijo del Rossini y le dije “pero tocamos la otra vez y alcanzamos a pagar apenas”, me insistió con que esta nueva vez nos iba a ir mucho mejor y fue así, lo llenamos, de un recital para otro fuimos al doble de personas. Fue un poco lo que nos pasó con Estudiantes, fueron 1800, 2000 tipos, y veníamos de tocar para 900, es raro, en un recital duplicas, que también un día va a pasar que podemos bajar y hay que aguantarlo. Pero si, Abril de 2010. También te pasa que un día decís “yo voy a comprarme una casa y voy a masterizar mi disco en Nueva York” y hay días que decís “che, esto no va para más”. Son decepciones, cosas que te van frustrando o alentando en el camino.

A mí nadie me va a poder negar esto el día de mañana, vos me podes negar que no hayamos logrado algún parámetro del éxito que tienen las personas. Por ahí el parámetro del éxito para algunos es tener una piscina, una novia con las tetas hechas y un perro Golden. Mi parámetro del éxito es otro, por ejemplo, cantar con Las Pastillas, haber cantando con El Bordo o haber compartido con Manu de la Mancha, para mí eso ya es mi éxito personal. Lo que nadie me va a poder negar es que dentro de lo que pude y lo que fueron mis posibilidades, porque yo no naci ni con guita, ni mi viejo me pudo comprar instrumentos ni nada, yo creo que lleve mis recursos hacia lo máximo que pude. Eso para mí es la inteligencia. En ese sentido me considero, no un músico talentoso, sino una persona inteligente. A la miga de pan la multiplico. Acá en Bahía hay diez bateros mejor que el de Luceros, diez violeros mejor que el de Luceros y diez cantantes mejor que el de Luceros. Hay chabones que escriben mucho mejor que yo, como por ejemplo Seba Prieto de Soy Napoleón. Y sin embargo nosotros explotamos nuestros recursos.

RNB: Me quede pensando que consideras que hay gente que escribe mejor que vos. Escuchando Luceros uno siente que lo que cantas es verdadero, honesto. Hay un tema, “El ultimo poeta maldito”, uno siente que hablas de vos y sonás muy real.

N.B: Creo que las canciones que mas funcionan, o las que uno puede considerar mejores, son las que más fácil salen. A esa canción la hice en dos pedos, es corta, la hice rápido. Fui hasta lo de Rodrigo, me mostró algo y pedí que me lo toque en la viola (yo soy un queso con la guitarra). Me fui a casa y lo hice. En ese momento estaba mi hermano en casa y me dijo “che esta bueno esto”, y mi hermano no es tan demostrativo, es muy crítico, y que me haya dicho que estaba bueno hizo que yo le dé una vuelta más. Es como que trato siempre de tener a resguardo ese tema, por una cuestión de que hay canciones que te tienen que seguir emocionando, uno que la canta tiene que seguir expresándola con sentimiento. Yo me imagino tipos que salen de gira y cantan cuatro veces por semana la misma canción, si me dicen que se conmueven creo que mienten un poco.
Entonces a ese tema nunca lo quiero profesionalizar porque se tiene que cantar sintiéndolo. Es una de mis letras favoritas, si.

No tiene un rebusque, es simplón, pero a mí me gusta por una boludés. Porque es un tema que habla de Medero y hay hinchas de River que lo cantan, y en eso hay como una maldad que me gusta.

RNB: ¿Cómo fue la llegada a Estudiantes?

N.B: Bárbaro. Nosotros no pensamos que iba a ser así. Fue mejor de lo que creíamos. Para mí fue el show, la mejor noche de mi vida profesionalmente, no la mejor noche de mi vida, la mejor noche de mi vida fue otra seguro, por ahí una noche charlando con mi vieja. Yo nunca salí a un escenario llorando y esa noche lloré como un pibe. Por el laburo, por el esfuerzo, para nosotros tocar en Estudiantes en Bahía Blanca fue como para cualquier banda de Buenos Aires tocar en el Luna Park. Significaba lo mismo, esfuerzo y laburo. Porque además nunca lo imaginamos y cuando vos no lo imaginas esta buenísimo. En Bahía era impensado, ahora y hace 20 años. Yo recuerdo chabones que me decían “boludo vos ya estas metiendo 300 personas, te tenés que ir a Capital”, ¿y a esas personas que nos estaban haciendo la segunda que íbamos a hacerles?, ¿irnos y volver dentro de un tiempo a cobrarles tres veces más la entrada?, no.

A mí me gustaría estar más lejos de lo que estamos. Creo que a veces los músicos tienen esa demagogia de decir “no, bueno, está bien”, no, yo soy ambicioso. El ser humano intenta progresar y él que no, es un pelotudo, nadie intenta estar peor. Te agarra el bichito de trascender y querés un poquito más. Es pura pasión lo que te moviliza y siempre querés más. A mí me pasa que me preguntan “y vos además de músico ¿qué sos?”, “no, yo soy músico, hago otra cosa, pero soy músico”. Mucha gente piensa que uno es de lo que come, o uno es lo que cobra, yo soy músico y después futbolista frustrado.

RNB: Hablando del festival BARock, ¿Como vivieron estos días la llegada a Buenos Aires?, ¿siempre lo buscaron, se volvían locos, les daba lo mismo, fueron pacientes?

N.B: Yo loco no me vuelvo. La frase “Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires”, es así. Pero nunca creí que eso era solamente el triunfo, porque por ahí te pasas toda la vida esperando llegar a un lugar y nunca te va a pasar, y mientras tanto no hiciste nada. Yo he discutido con amigos músicos que decían “¿sabés que hay que hacer?, hay que grabar un disco y en vez de sacarlo acá, lograr conseguir una compañía de Capital y que te lo largue allá”, y si no lo conseguís ¿qué haces con el disco?, te lo metes en el orto. Vos tenés que crecer, porque ¿quién nos dice que el día de mañana el rock sea federal realmente y en un documental aparezca que acá había tres o cuatro bandas de Bahía que laburaban bien?, ¿quien dice que no puede pasar? Ahora bien, Buenos Aires si, tenemos ganas de ir a tocar, porque para nosotros es volver a empezar de vuelta todo. Estamos laburando mas, se armó un grupo más grande, se amplió, nos llaman de algunos lugares y nos hace acordar mucho a volver a empezar por esto de “estamos en comunicación telefónica con Luceros y… ¿El ojo daltónico es el nombre del disco?”, y eso ya nos paso hace 14 años en Bahía. Es un dejavú constante.
La primera vez que salimos en La Nueva Provincia (diario de Bahía Blanca), salía el suplemento un viernes pero el jueves a la noche ya podías conseguirlo, tipo una de la mañana. Me fui hasta Perú y Alem, en plena madrugada, a conseguir el diario, era muy importante para nosotros, lo compro, abro el diario ¡y nos habían puesto mal el nombre!
Ahora nos empieza a pasar un poco aquello otra vez y está muy bien.

Lo del BARock está buenísimo, obvio que tocamos escenario tres, tres de la tarde, pero a mí me gustó estar ahí porque es historia. Una boludes, pero el día de mañana cuando mi pibe esté viendo el viejo festival va a decirme “mirá papi estaba Charly Garcia, Nito Mestre”, yo lo voy a mirar y le voy a decir “papá también estuvo ahí, a cualquier hora, se desmayaron tres del calor, pero estuvimos ahí”.

 

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