Una VAR-baridad para los argentinos

El juego fue mutando a lo largo de la historia en esquemas tácticos, en estilos y ahora con el avance de la tecnología. Esto a los argentinos nos molesta. Pero.. ¿Por qué?

 

Se desató nuevamente la polémica sobre si es bueno aplicar la tecnología al fútbol luego de lo sucedido en la final de la Supercopa de Holanda. Se anuló un gol para cobrarle penal al equipo contrario. Están los que dicen que si y tienen sus fundamentos como por ejemplo que va a ser mas justo a la hora de un gol o no gol, pero también están los que dicen “no, ¿como vas a usar la tecnología, el fútbol es un juego de vivos?” . Y acá es donde está el problema del futbolero o, mas que del futbolero, del argentino. El argento siempre es reacio a los cambios, y más cuando es para dejarlos en evidencia como es el VAR (Video arbitraje). Se imaginan si hubiese telebeam en el colectivo y agarraría en posición adelantada al que se hace el dormido para no dar el asiento o el que mira para otro lado, o si hubiese antidoping cada vez que se pide día de licencia en el trabajo. Estaríamos como se dice “al horno con papas“.

El problema de los argentinos con la tecnología en el fútbol es que se termina la trampa, con lo que ensucia el juego, con el toque de atrás, el agarrón dentro del área o con la mano que el árbitro no ve. Esa es nuestra preocupación. Somos ventajeros. Si le preguntás una característica típica de un argentino a un extranjero es “Garca” la primer respuesta.

¿Se imaginan si hubiese existido el VAR en el Mundial de México 86? Que sería hoy la vida de Shilton, o la del tunecino Ali Bin Nasser, árbitro del encuentro. La figura de Maradona no habría cambiado pero, ¿Argentina tendría igual ese Mundial?. Esas son cosas que no se van a saber nunca, como así tampoco si lo hubiese invalidado porque esto tampoco está exento del criterio del árbitro, como pasó en la Copa Confederaciones donde el serbio Milorad Mazic vio el codazo del chileno Jara sobre el alemán Werner y le saco únicamente tarjeta amarilla. Lo que demuestra que no es del todo justo el VAR. Porque sigue la interpretación de árbitro en juego.

Otro de los partidos donde no sabemos que hubiese pasado fue en el tan recordado Rosario Central – Boca de Diego Ceballos donde cobró una clara falta fuera del área como penal y que determinó el comienzo del fin de Central en la Copa Argentina. O el penal que Sergio Pezzotta no le cobró a Caruso en el inicio del partido por la promoción entre River y Belgrano de Córdoba. ¿River descendía igual? ¿Central ganaba la Copa Argentina? ¿Argentina ganaba el Mundial? Son todas preguntas sin respuestas. Pero lo que si tiene respuesta es el porque los argentinos no queremos la tecnología en el fútbol, hablo de la mayoría no de todos, porque nos creemos vivos. El argentino es canchero, sobrador y no se da cuenta que el mundo avanza y también la tecnología avanza y nosotros nos quedamos. Pero es un tema cultural. Esto es a nivel país. Está en la cultura argenta como el tango, el asado, el fútbol y la ventaja.

También entendamos como un problema cultural todo lo que traería acarreado la implementación de este sistema en el fútbol local. Pongamos una situación: minuto 87 del encuentro Boca – River con La Bombonera repleta y que pase lo que pasó en Holanda: que le anulen un gol a Boca por cobrar un penal para River en una jugada que pasó hace casi un minuto atrás. Un descontrol. El penal no se ejecutaría. Se suspendería el encuentro y se debería reanudar en dos tiempos de un minuto y medio en cancha de San Martín de San Juan una semana después. Una vergüenza. Pero justo al fin.

Tendríamos que reflexionar el porque de algunas cosas y pensar que no siempre vamos a ser los perjudicados. ¿Se imaginan si el VAR se aplicaba la tarde del terrible golpe de Neuer a Higuaín y cobraban penal? hoy la historia sería otra. Pero bueno, somos argentinos, ya vamos a encontrar como sabotear el sistema.

 

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