VIEJOS KOMODINES LLEVÓ UN PUTO CUENTO DE HADAS A BEATFLOW

El cuarteto se presentó en Palermo para despedir su último disco en una noche que tuvo la compañía de A Secas Rock y Señor T y Los Tabanos.

 

El sábado por la noche el frio castigaba la Av. Córdoba. Por esa razón, desde afuera, había una calma en Beatflow que parecía lejana a la de una previa a un recital. Adentro del recinto, el ambiente era otro. Ya se iba cargando del público que, con la excusa del show de Viejos Komodines para cerrar, ya disfrutaba de los grupos invitados que contaron con su propia gente. Los primeros fueron A Secas Rock que les tocó la tarea de inaugurar el escenario, para dejárselo listo a Señor T y Los Tabanos, después de un set de 30 minutos.

La segunda banda de la grilla apareció con mucha decisión de llevarse puesto el local de Palermo. Así lo mostraba el rock poguero de “¿Por qué tan serio?”, la elegida para abrir, con un quinteto que se animaba a las tres guitarras. No todo era sonoro ya que también plantaron una escenografía propia con el nombre del grupo, algo poco visto para los invitados. Durante la presentación, Damián Tejero se tomó su tiempo entre las canciones para hablar e intentar dejar un mensaje al público. Entre los puntos más altos se encontró a una versión más movida de “El Burrito” de Divididos seguida “Rock and roll africano” que puso en movimiento a Beatflow. La intensidad del recital se resumió en el tramo final, con la voz de Señor T y Los Tabanos tirado en el piso cantando “El gusto del amor”.

Minutos más tarde, el telón se abrió por última vez cuando quedaban pocos lugares libres. Viejos Komodines mostró por primera vez la banda completa con los vientos en la apertura con “De las cavernas huecas” que dejó algunas cosas claras. La vista se llenó desde el minuto cero y comprobó que las luces eran cosa seria con reflectores en el fondo y en las paredes laterales del escenario. Otra de las cosas que se evidenció en el arranque que continuó con “Solicitud de amistad” fue el respaldo de sus seguidores en los coros de cada tema. “Un puto cuento de hadas”, que le dio el nombre al último disco, tuvo a Diego Walhers en la guitarra luego de estar en los teclados. El músico se vio polifuncional con la versatilidad de pasar de un instrumento a otro sin notar diferencias.

Un millón de agujeros” cortó con la hegemonía del álbum lanzado en 2015. La calma se hizo presente en Beatflow con la llegada de “Se vienen los monos” que tuvo el cierre con un extracto de “Mañanas en el Abasto” de Sumo. “Vamos a seguir tocando más mariconeadas”, comentó entre risas Javier López Arránz, cantante de Viejos Komodines, antes de realizar “Cambia” con sus aires de power ballad que cautivó al público. La segunda media hora se abrió con “Faquiu”, el corte difusión del próximo trabajo discográfico del grupo que fue seguida por “Los tarados”, también parte de lo que vendrá en la discografía de VK. El rock crudo de “Juguemos en el bosque” puso a Un puto cuento de hadas sobre la mesa de nuevo y en la misma oleada cayó “Samba de los perdidos”.

Luego de animarse a realizar un cover de Audioslave, llegó “Tempestad” que empezó con los agradecimientos del grupo a su staff, lo que marcaba la cercanía del final. La canción de la noche, por la respuesta del público que tomó el mando de la voz por momentos y lo energética que se vio la banda, fue “Desaparecer” que caló hondo como un himno en el Beatflow repleto. Los teclados hicieron corear a los seguidores la melodía de “Luna” que fue la encargada de despedir una noche que tuvo a Viejos Komodines en el escenario de Av. Cordoba al 5509.

Fotos de Florencia Mascheroni

 

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