IORIO EN GROOVE: NADIE OLVIDE QUE ESTAS SON MIS CANCIONES

Ante un fiel público que llenó Groove, Ricardo Iorio festejó el Día de la Independencia con un recital plagado de éxitos tanto de Almafuerte y Hermética como de su etapa solista. A pura potencia guitarrera, el gran cantautor del metal nacional demostró que está más vivo que nunca y que las críticas hacia su nuevo proyecto no están fundadas en lo musical.

 
Ricardo Iorio en Groove

Las horas previas a la apertura de las puertas de Groove encontraron a todos los fanáticos de Ricardo Iorio entonando sus canciones y pasándose los vasos de cerveza, enfrentando al frío y a la lluvia con total euforia. A medida que se fue acercando la hora indicada para el comienzo de la única presentación del líder de Almafuerte, el recinto palermitano no tardó prácticamente nada en quedar repleto. Lo que sorprendió fue que aún cuando parecía estar al tope de su capacidad, las personas seguían ingresando y encontrando lugar tanto abajo como en el piso de arriba, hasta lograr finalmente que no cupiese ni siquiera un alfiler.

Mientras los tangos y milongas grabados por el gran referente del heavy metal nacional pasaban por los parlantes, el murmullo comenzaba a hacerse cada vez más fuerte. A las nueve menos cinco, el telón se abrió y dejó ver una escena muy pensada y cuidada con el logo en rojo y blanco y dos escarapelas gigantes flanqueándolo. Los buzos y remeras de Almafuerte fueron el factor común entre el público, pero también fue llamativa la presencia de tres generaciones diferentes abrazados al mismo artista.


En la gran pantalla LED, unas velas encendidas flamearon con el viento, hasta que todos los integrantes de la banda salvo el gran protagonista de la velada aparecieron para que el juego comenzase de una buena vez. Celebrando el Día de la Independencia y en un ambiente cien por ciento metalero, no fue nada extraño escuchar los acordes del himno nacional argentino llegar desde las guitarras de Alejo Lean y Rubén Martínez al mismo tiempo que atrás de la banda se sucedían las imágenes de nuestros próceres.

Al grito de “Iorio es lo más grande del heavy nacional” el lugar no tardó en convertirse en un infierno luego de que el frontman pisase las tablas enfundado en un largo piloto militar y con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su rostro. El primer paso tuvo un éxito absoluto, quedando en claro que Iorio había sido extrañado en Capital Federal – esta fue su única fecha en todo este año y así se mantendrá al parecer-, y también siendo útil para despejar las dudas que se habían generado alrededor del nuevo proyecto solista tras el parate en el que ingresó Almafuerte hace algunos años.


El torbellino de potencia continuó de la mano de “Sentir Indiano”, canción que tuvo como protagonista al primer solo de la noche y el golpeo salvaje de Walter Martínez que sirvió como un llamado a la destrucción total de los prejuicios y ataduras. No tardó demasiado Ricardo en comenzar con su ametralladora de frases ilustres, haciendo divertir al público que festejó todas las ocurrencias de su máximo ídolo. Pero lo importante, como siempre sostuvo el mismo Iorio, fueron las canciones que no terminaron allí pues “Triunfo” mostró a la banda en clave metalera sin ningún tipo de matiz o desviación y encontró al cantante tomando un poco de cerveza mientras el muy joven (apenas 17 años) y talentoso Alejo Lean hacía llorar a su instrumento con un nuevo solo repleto de tonalidades diferentes entre sí.

Cuando sonó “Tú Eres Su Seguridad”, el recuerdo del metal más ochentoso fue inevitable, tanto o más que una nueva frase de las suyas: “Nadie olvide que estas son mis canciones”. Esto tiene que ver con las críticas respecto de su plan de tocar canciones tanto de Almafuerte como de Hermética combinadas con las de sus dos discos solistas Tangos y Milongas y Atesorando En Los Cielos, algo que no pasó desapercibido para ninguno de los presentes y fue celebrado con un ruidoso estruendo.


Luego de predicar en contra del progreso entendido como la demolición de la cultura argentina (“El progreso es la venganza que se toman los inteligentes contra la gente feliz”) llegó uno de los grandes momentos de la lista. A puro death metal, Iorio hizo sacudir todas las estructuras de Groove con “En Las Calles De Liniers” donde se volvió a lucir Martínez merced esta vez de la potencia y la precisión en el uso del doble pedal.

El recorrido por el país continuó en la veloz “Allí En San Juan”, con la referencia previa de Iorio a lo argentino (“Heavy es Iron Maiden, esto se llama metal pesado y es de identidad nacional”) y tuvo un desembocar lógico en la bastante más relajada y melódica “Toro y Pampa” que le permitió otra vez a Lean mostrar su inmaculado talento en cada una de las notas que tocó. Sorprendió que el jefe de la manada se retirase tan rápido de las tablas, quedando el resto de sus compañeros listos para ejecutar una pequeña suite instrumental que generó escalofríos debido a su épica y nivel técnico. El solo de batería por parte de Martínez fue impecable, se paseó por un sinfín de géneros, ritmos y velocidades y – además- entretuvo al público, aunque sin por ello poder tapar la ausencia de casi 15 minutos que tuvo el grupo tras retirarse por completo en segmento medio del setlist.

Un compilado con las mejores jugadas y goles de Diego Armando Maradona durante el Mundial de México 1986 y la canción “Gol Argentino” en el sistema de audio del lugar fueron suficientes para que el ambiente volviese a quedar cerca del hervor. Algunas voces comenzaron a alzarse pidiendo por un retorno en la brevedad y hasta se llegó a escuchar algún “es cualquiera esto, hoy se la mandó mal”, no quedándole más opción a Iorio que continuar a pura intensidad – y sin más interrupciones- con la lista pautada.

Vestido ahora de riguroso negro, con una remera suya que lleva en el pecho el escudo peronista, Iorio no perdió más tiempo y lanzó una versión implacable de “Guitarrera”. Justamente fue Carina Alfie, joven y virtuosa guitarrista, quien encandiló a todos con todos los solos presentes en la canción. Sus dedos se movieron como el agua entre las piedras, fluyendo sin dificultad alguna y encadenando un acorde tras otro mientras sonreía junto a sus dos compañeros.

La bestia volvió a ser liberada en “Atravesando Todo Límite” con el trío de cuerdas como lanzas sobre la multitud y Alfie sobresaliendo con un nuevo momento solitario que voló las cabezas de quienes estaban cerca del escenario. El recuerdo de Hermética se hizo presente con sendas versiones de “Robó Un Auto” y “Cuando Duerme La Ciudad” con la pesadez y electricidad de las guitarras y el frontman manejando a sus fieles a placer. La imagen de Iorio sosteniendo el pie del micrófono apuntando hacia el público enloquecido fue un resumen perfecto de una noche solo apta para fanáticos de antaño, para los que nunca dejaron ni dejarán de estar al pie del cañón junto a su ídolo.

La presentación de Carina Alfie llegó luego de estos tres temas, llevándose la muchacha una ovación interminable y el halago de un cantante maravillado por su capacidad y talento. La máquina sostuvo la marcha durante “El Amasijo De Un Gran Sueño”, uno de los más grandes clásicos de Almafuerte. Metal clásico, sin ninguna vuelta, pero con una lírica muy compleja y frontal, una de las tantas demostraciones del excelente compositor que es el emblema del metal pesado nacional. También brilló Martínez desde las alturas, marcando el ritmo con los pedales y con una sutileza magistral en los platillos que no se suele ver en el género.


La guitarra acústica en manos de Alejo Lean tuvo todos los focos encima durante “Zamba De Resurrección”, durante la cual el público logró fusionarse con la banda y darle una fuerza aún mayor a una canción llena de lucha y perseverancia. Si la detonación había sido suspendida parcialmente, con “Allá En Tilcara” todo voló literalmente por los aires, instalándose la sensación de que alguien como Iorio será extrañado el día en que decida colgar el micrófono de forma definitiva.

Con mucha emoción, ensayó una introducción para la siguiente canción: “No me importa el más allá, porque estoy en el más acá. Ya llegaré a caminar por la tierra de los espíritus”, dijo antes de disparar la sinfonía de la muerte que es “Del Más Allá”. Todos los amigos que se fueron tuvieron su protagonismo en la gran pantalla situada arriba de la banda, la mayoría de ellos valores gigantes de la música nacional (y en general también), con el detalle de que la última imagen fue la de su querido Ricky Espinosa, el fallecido cantante de Flema que tenía un gran fanatismo por Almafuerte.


Mientras las guitarras todavía seguían temblando, Iorio anunció que el final estaba por llegar. El público no tuvo tiempo para decirle que se quede un poco más, ya que al escuchar los acordes de “Ser Humano Junto A Los Míos” se pusieron a cantar las primeras estrofas creando nuevamente una atmósfera única e inigualable. Este himno diseñado para ir a la guerra contra quien sea hizo temblar Groove y dejó a todos listos para la arremetida decisiva con “Lanzado Al Mundo De Hoy”, otra de las más grandes canciones de Almafuerte. En la pantalla quedó fija la cara de Manuel Belgrano, dándole un cierre estético completamente lógico y acertado a un nuevo festejo por el Día de la Independencia al ritmo del mejor metal pesado de la industria nacional.

Después del saludo de rigor, sonriendo frente a un público que lo adora y es capaz de seguirlo hasta el fin del mundo, Iorio y su banda se retiraron escuchando pedidos por alguna canción más. Pero la misión estaba más que cumplida, ya que más allá del retraso excesivo para regresar del intervalo, el líder de Almafuerte demostró que le sobra espalda y calidad para respaldar canciones legendarias que – oh, casualidad- han sido todas escritas, y en mayoría de casos también compuestas, por él mismo. Se le podrán criticar muchas cuestiones y exabruptos verbales que se relacionan con lo extra musical, aunque la mayoría de las acusaciones y ataques se suele basar en meros rumores. Pero es muy claro que cuando se trata de estar encima de un escenario y dominar a la multitud, pocos lo pueden hacer como Ricardo Iorio. Lo más importante de todo esto, es que siempre serán sus canciones y que jamás tendrá miedo de salir a defenderlas.

Por Rodrigo López Vázquez

Fotos de Grizzly FV

 

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