Jumpin’ Jack Flash: La resurrección del fuego cruzado

Hace 49 años, Los Rolling Stones lanzaban un sencillo dedicado a la renovación de la banda tras haber perdido a su mentor y manager, intentando dejar atrás el infierno de las drogas.

 
Rolling Stones - Jumpin' Jack Flash

Después de haber incursionado en la cultura del arte moderno y sumergirse en la lujuria de las nuevas drogas como el uso del ácido, que los llevo en cierta manera a despegarse de sus raíces bluseras y a acercarse más a la liberación y la experimentación de la canción, las cosas habían sobrepasado los límites.

Ya en la vida de Los Rolling Stones, la banda había quedado en segundo lugar, una época difícil, detenciones y escándalos estaban a la orden del día y eso se vio reflejado en el disco “Their Satanic Majesties Request”. Se editó en diciembre de ese 1967, un año de drogas y misterios, como lo definió alguna vez el bajista Bill Wyman. Tenían problemas con la policía, una vez allanaron  la casa de Keith Richards, quien estaba con Mick Jagger, después de una larga fiesta que duró todo el día.

Los Stones disfrutaban ser una banda muy famosa y popular. Eran jóvenes, apuestos, podían tener todo lo que querían. Este momento coincidió con la gran explosión del Swing London que hubo en Inglaterra, que tuvo que ver con el color de la creatividad en todo tipo de ámbito artístico. A ellos se los idolatraba como los grandes vanguardistas y héroes de la juventud.

En Londres comenzaban a pasar muchas cosas y ellos optaron por transformarse en una banda más alternativa y por sobre todas las cosas súper pop, que navegaba por todo el estilo psicodélico. Las drogas en el grupo fueron creciendo, al principio todos menos Bill Wyman fumaban hachís,  luego fueron entrando otras drogas, como el ácido, la cocaína, la heroína.

Se fue gestando como una especie de orgía de estupefacientes en todo el conjunto en una época donde la sensualidad, el arte, el cine, la música, el idealismo, el hipismo y las nuevas tendencias estaban todas en un mismo lugar y representaba la revolución.

En  esta etapa aparecieron las famosas mujeres de Los Stones, Marianne Faithfull, como novia de Jagger y una polémica actriz llamada Anita Pallenberg, como novia de Brian Jones, que luego fue la mujer de Keith Richards por más de diez años y también la madre de sus dos primeros hijos, pero eso es otra historia. Las dos venían del arte moderno y eran extremadamente extravagantes.

Una tarde, en la casa de Richards en Redlands, él y Mick tomaron ácido y caminaron por el parque de la mansión, al entrar a la casa, la policía, alertada por el prestigioso diario sensacionalista News Of The World, que perseguía a todas las estrellas, toco la puerta y se los llevo detenidos.

Como eran dos estrellas juveniles y líderes de una nueva ola de masas, fue todo un escándalo. Publicidad para la policía y fiesta para la prensa. La banda entró en un período de incertidumbre, ¿qué pasaría con ellos? En la sentencia, el juez comenzó a increpar a Keith Richards diciéndole que era un degenerado, arrogante y toda una amenaza para la sociedad, a lo que el joven y rebelde respondió diciéndole que no le importaba su insignificante moral.

Tras esas desafortunadas palabras, se ganó una sentencia de un año tras las rejas en tanto que Jagger, que le dieron tres meses, terminó agarrándose la cabeza y desmayándose. Después de toda esa gran injusticia, muchas bandas como The Who, y otras contemporáneas y colegas, salieron a defender a los chicos malos y se generó una fuerte revolución por parte de todos los jóvenes protestando en el juzgado judicial para que les den la libertad a Los Stones. Finalmente, bajo una fianza y el apoyo de todos sus colegas, terminaron quedando libres.

Su histórico manager, Andrew Loog Oldham, decidió irse por el desequilibrio que veía en el ambiente, el disco recibió malas críticas y resultó ser todo lo opuesto a lo que esperaban, entonces decidieron empezar de nuevo.


Primero que nada, alejarse y darles un corte final a las drogas psicodélicas y acercarse a la lectura, a sus mujeres, a la música, al estudio. En realidad, era bajar de toda la locura efervescente y resurgir del fuego cruzado. Esto comenzaría a dar el primer inicio hacia los verdaderos Stones, encontrar su verdadera identidad por primera vez. De esta manera comenzaban a trabajar junto a un nuevo productor, Jimmy Miller, que sacaría lo mejor de ellos hasta “Goats Head Soup” de 1973, que para los más fans es como la etapa dorada.

Después de grandes intentos fallidos, la banda se puso firme y decidió volver a sus orígenes, lejos de esa inútil moda psicodélica, y empezó a trabajar en lo básico, en el rock, en el disfrute, en un sonido renovador y en hacer una canción que significaría saltar y seguir adelante, creando un personaje saltarín llamado Jack Flash, una especie  de gran super héroe renovador.

La canción habla de salir del infierno del ácido, de rehabilitarse y renovarse. Es en ella también donde Keith ejecuta por primera vez lo que terminaría siendo el sonido propio Stone, que es la afinación abierta en sol. Todo era nuevo una vez más y el entusiasmo renacía.


No aguantaron la tentación y decidieron lanzarlo como sencillo y primer adelanto de 1968 y de su próximo disco, “Beggars Banquet”, que saldría dos meses más tarde. Escribir esa canción fue el comienzo de una nueva era para Los Rolling, quizás, la mejor y la que los consolidaría por completo en estar destinados a ser una de las mejores bandas de rock and roll de todos los tiempos.

A su vez ganaron publicidad porque se mostraron en un video promocional para apoyar al nuevo tema con ropas, maquillajes y estilos totalmente extravagantes para darle una atmósfera decadente, marginada y siniestra, ya eran malos de verdad. Luego de eso se los veía más locos que nunca, pero afirmando que divertirían a todo el mundo saltando y saltando. Se los etiquetaría de por vida junto al diablo, una por el título de su disco anterior, otra por ser siempre los chicos malos y degenerados, opuestos a Los Beatles, siempre tan prolijos.

Los Stones comenzaban a ser Los Rolling Stones más que nunca. El inicio de la etapa dorada, renovación y la salida del infierno del ácido.

Por Marcos Coletto

 

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