Tres voces del Rock en Baradero 2017

Raúl Sencillez de Los Caligaris, Pablo Pino de Cielo Razzo y Marcelo Corvalán de Carajo hablaron con Rock And Ball en el detrás de escena del festival más convocante de Buenos Aires.

 

La nueva edición del Rock en Baradero reunió muchos artistas con una gran variedad de géneros a lo largo de tres jornadas calurosas y con la lluvia presente. Rock And Ball se detuvo para charlar con tres músicos que se presentaron en el festival más grande la provincia de Buenos Aires. Comienzo de año, giras para lo que viene y actualidad de Los Caligaris, Cielo Razzo y Carajo.

Raúl Sencillez (Diego Pampiglione)

El baterista de Los Caligaris emana alegría. Una caracteristica de lo que sucede arriba del escenario cuando suben los cordobeses a tocar. Lo carismático que se muestra Sencillez es un claro reflejo de la energía que habitan en las canciones del grupo que en 2017 cumple las dos decadas. Lo distendido del batero le permite realizar chistes y bromear con Leonardo De Cecco, integrante de Attaque 77.

Un nuevo festival en la ruta Caligaris. ¿Se sienten una banda festivalera?

Si. Nos gusta tocar en festivales porque siempre se convive mucho atrás del escenario. Nosotros somos una banda que llega temprano y es de irse a lo último, nos terminan echando de todos los lugares a los que vamos. Pero está bueno esto de que venga mucha gente de distintos públicos, que vienen a ver a distintos artistas. Ahora estamos en un festival de rock pero por lo general hacemos muchos otros tipos de festivales como “La fiesta de la papa”, “La fiesta del zapallo” y nos encanta (Risas). Nos encanta estar en fiestas. Osea, somos fiesteros, somos una banda que nos gusta celebrar. Este año celebramos veinte años con la banda y miramos para adelante y vemos que todavía queda mucho camino por recorrer, por aprender.

Recién me nombrabas que están todo el tiempo tocando en fiestas, la fiesta de la manzana por ejemplo. ¿Cambia algo de la lista cuando vienen a Rock en Baradero o al Cosquín Rock?

Si. Somos una banda que nos acomodamos depende el escenario, depende el público. De hecho, nunca tenemos una lista armada. Por ahí tenemos como el esqueleto, un esquema así que siempre cumplimos, pero siempre improvisamos mucho.

¿Un nombre que sale en el momento y se toca eso?

Somos mucho de escuchar por ahí si hay un tema que nos piden debajo del escenario que no está contemplado en la lista, lo agregamos. Si hay tiempo obviamente, acá en este festival que está lleno de bandas, la grilla es larga hay que tocar. Venimos con esa intención, de que la pase bien la gente, que se lleven un buen recuerdo de Los Caligaris y que nos reencontremos pronto.

Los Caligaris tienen muchas funciones, ¿Hay compositores designados a lo más meloso o a lo más fiestero?

Va fluyendo porque en la banda somos la mayoría los que componemos. Por lo general, armamos las canciones entre todos. Pero obviamente, cada uno le da su estilo y sus gustos musicales. Nosotros somos una banda de doce músicos arriba del escenario en donde cada uno intenta aportar desde su instrumento, sus gustos o su forma y bueno, todo lo definimos democráticamente, se levanta la mano y se vota. Por lo general siempre nos llevamos bien y creo que lo que nos mantiene unidos es eso. Armamos la banda como una excusa y seguimos en crecimiento.

 

Pablo Pino

El cantante de Cielo Razzo se tomó su tiempo para atender a los medios de comunicación. La carpa de prensa del Rock en Baradero se volvió un recorrido extenso para el rosarino. Unos minutos después, su banda salió a comerse el festival con un set contundente luego de una lluvia que complicó a los artistas que tocaron antes de ellos. Pablo Pino se detuvo para contar el recorrido del grupo y lo que se detiene a escuchar de la escena actual.

Vienen repasando toda su discografía desde el año pasado y también en Pugliese, Rosario. ¿Qué se vio de eso en el show de Baradero?

Nada. (Risas). No, lo de Baradero fue una mezcla de todos los discos con canciones del disco nuevo y canciones de discos viejos. Lo de Rosario o La Trastienda es más específico, determinadas canciones. En el Rock en Baradero hubo canciones, creo yo, de todos los discos.

Hace unos cuantos años que vienen con la formación actual, en cuanto a lo que sucedió con Marcelo Vizarri, ¿Cómo les pega a ustedes algo que excede a la música y es algo totalmente personal y tan difícil como eso?

Cuando nos enteramos fue: “Che, le agarró un infarto al Chelo”. “¿What?”, Dijimos. “¿Cómo? Chau, Game Over, ya no podés comer más sal ni comida chatarra”. Y bueno, parecía un preinfarto que después fue un infarto. Porque aparecieron todos los elementos, le empezó a doler el brazo, escalofríos, presión en el pecho. Él estaba en un estudio justo en ese momento con unos chicos de Rosario, estaba viendo un disco y uno de los flacos era médico y le dijo: “Vamos al sanatorio”. Estuvo internado dos días y después al corazón no le pasó nada, era un ataque de pánico. Viste como es este mundo de mierda, pero sigo creyendo que vivimos todos con la cabeza a full, con las metas que nos autoimponemos que son complejas y en un punto el mensaje es: “Eh, loco relajemos un poco, empecemos a cambiar un poco las cosas”. El chelo ahora va a hacer eso, pero él es el que más ejercita de todos nosotros, es un tipo prolijo y sin embargo, le podría haber agarrado al pájaro, a mí o a cualquier otro, le agarró a él. Y vos decís, el tipo está haciendo todo lo que le piden que haga. No sé cuál es la historia. Esa es un poco la reflexión que nos queda, por suerte no fue nada y está bien. Felices por eso.

Sacando un poco a Cielo Razzo, vos como productor ¿En qué andas?, ¿Podés encontrar bandas nuevas que sean del Interior?, ¿Cómo te manejas con eso?

Hay muchas que no son nuevas, pero me fanaticé en algún momento, como los Científicos de Palo. Lo vuelvo loco al Pepo por mensaje y me putea (risas). Encontrar esa banda, para mí, fue una alegría enorme. Y después obvio, me gusta ver bandas nuevas, lo que pasa es que a veces no tengo tiempo.

¿Laburar con la música y dedicarle tantas horas te cansa?

No sé si cansa pero me gusta ver gente, encontrar bandas que me gusten, no siempre que me atraviesen como los Científicos. Hay un montón de bandas y lo que importa es que no me tiene que gustar a mí, lo que está bueno es que estén, que se siga haciendo música y que les siga haciendo bien. A nosotros nos va bien hace mucho tiempo, somos agradecidos y pongo el ejemplo de La Beriso que llega a hacer un River con 50 lucas de personas, y más allá de que si a mí me gusta o no me gusta, yo apoyo que nuestras bandas llenen estadios. También los No Te Va Gustar, está bien que sean medio uruguayos- argentinos pero son nuestros artistas. Y bueno, prefiero que los llenen ellos y no otros artistas de Europa o de Estados Unidos.

¿Te acordás cuando un artista llenaba obras? Hoy en día, con movimiento de medios y otras cosas, llegar no es lo mismo que hace diez años, ¿Cómo era hace diez años para Cielo Razzo moverse?

La verdad que sí, nos costó. Y nosotros decíamos que no deberíamos ser la única banda de Rosario que tiene giras. Tenemos que ser muchos más y de todos lados, y eso tienen que ver un poco del trabajo de los medios. Entonces creo que hoy el mensaje de las nuevas generaciones, que tampoco sé si nosotros somos nuevos, es decir: “loco apoyamos a nuestros artistas”. Mi objetivo es estar al lado de aquellos artistas que necesitan que esté. Apoyarlos, salir con remeras de bandas que no son conocidas, hablar de ellos, nombrarlos y me parece que es lo que hay que hacer con nuestros artistas. Tiene mucho que ver con la identidad.

 

Marcelo “Corvata” Corvalán

En un comienzo de año agitado con una agenda con pocos espacios libres, el Rock En Baradero fue una parada obligatoria para Carajo que fue parte del primer día. El cantante del power trío expresó la alegría que le produjo viajar al exterior y las comidas probadas allí, aunque destacó la variedad gastronómica del suelo argentino.

Este año arrancaron con mucho festival, mucho interior y ahora Rock en Baradero ¿Cómo sigue la gira?

En febrero continuamos el 18 en la Fiesta Clandestina, con Huevo como banda compañera- invitada. Después nos vamos el 25 de febrero al Cosquín Rock y el 27 al Litoral Rock, un evento gratuito en una playa de Santa Fe. Ya en marzo vamos a preparar un show en Capital con varias bandas amigas como Shaila. Le hicimos la invitación a una banda cubana que se llama Stoner que están ahí terminando de conseguir sus permisos para poder venir. Esto va a ser en el Salón Rock Sur así que ya después les confirmamos bien la fecha.

Recién nombrabas una banda cubana, ¿Qué se encuentran cuando viajan a nivel musical? ¿Se notan las diferentes regiones en los sonidos que se encuentran? ¿Ustedes se nutren de eso?

Sí, es común ir a países o ciudades y ver como predominan algunos estilos más que otros. Hay de todo, pero lo que ves es que hay mucha juventud haciendo música, que hacen rock, sobretodo en Latinoamérica. Vas a lugares como Cuba donde el rock es chiquito comparado a otros lugares como Puerto Rico, Costa Rica o Panamá que realmente son una minoría que hacen rock. Te encontrás bandas con gente que ama el rock, que tiene todo puesto ahí y está buenísimo ver como agarran y la energía que le ponen justamente por estar en lugares donde ellos son la minoría.

¿En que utilizan el tiempo libre cuando salen de girar?

No tenemos tanto tiempo, así como para poder salir y pasear. Siempre hay invitaciones a comer o donde hay playa. A veces para descargar, la gira no es tan divertida como todo el mundo imagina. Es bastante sacrificado, son muchas horas de vuelo, aeropuertos, llegar a los hoteles, pruebas de sonido, entrevistas, volver y a veces estas un poco perdido, tipo “no sé dónde estoy hoy, ¿Cuál era este país?” Por eso, están bueno esos breaks, esos descansos que tenés y ahí es donde realmente conocés los países la gente y la cultura. Esos pocos momentos en los que bajás un cambio y estás capaz sentado en la vereda del hotel, viendo la gente pasar o te pones a charlar ahí con alguien. Creo que es algo importante para la vida y para disfrutar. Muchas canciones también cuentan la experiencia en esa relación de Argentina con la gente.

De las veces que viajaron al exterior ¿Hubo algún habito de comida que adoptaron, les gustó y empezaron a cocinarla acá?

El guacamole, la palta es increíble, muchas frutas, el mango, la granada, después la fruta del dragón que es como una mora, que está buenísima. Las arepas, acá no sé si hay, capaz ahora en Palermo que es todo cheto alguno ya puso (risas). Las arepas serían como nuestras empanadas, pero más tropicales. Uno extraña después la comida argentina, eso es algo que hay que declararlo. Acá la cantidad y variedad de comida que tenemos es grosa y hay que valorarlo. En Cuba comen arroz con frijoles, todos los días y no porque no les gusta otra cosa. Entonces, está bueno. Uno valora mucho lo que tiene en su país.

 

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