“Cachai Cosquín” y las formas de canalizar la pasión por la música

Guillermo Adrianzen Barbagelata y Cristián Escobar son dos periodistas chilenos que decidieron hacer un documental sobre lo que los apasiona: el rock. Pero para eso cruzaron la Cordillera y así explicar bajo su mirada el fenómeno Cosquín Rock. A continuación la entrevista a uno de los realizadores de “Cachai Cosquín”.

 
Cachai Cosquín

“Poder jugar en otro juego es lo que imagino” es lo que empiezan cantando en el comienzo del documental, un grupo de chilenos de Iquique, Valparaíso, Temuco y Santiago que asistieron al Cosquín Rock en 2016. Las ganas de vivenciar un festival tan importante, entender y experimentar cómo se vive el amor por la música y más por el rock, en Argentina se entiende desde el principio.

Pero la idea no era documentar el festival desde el escenario, sino desde abajo. Con la gente, codo a codo, para dar imagen y voz a los que, en gran medida, hacen al Festival y lograron que sea lo que es: el encuentro nacional e internacional, del público con sus bandas favoritas, todas en un mismo lugar.

Pero el Cosquín Rock no es solamente sacrificarse bajo el sol serrano, para seguir a una banda. No. El documental va mostrando todo lo que pasa y lo que hay en el predio: Una peluquería rockera; un tatuador que dejó las drogas y desde allí tatúa, a cambio de ayudar a los que menos tienen; los grupos de amigos que viajan a todo el país por y para la música; el fernet como icono cultural distintivo y muy querido, inclusive por los chilenos; una madre que asiste para recordar y homenajear a un hijo que falleció; el vendedor de remeras que explica –sabiamente- que lo más lindo del evento, es la comunión de tribus.

En el documental aparecen artistas hablando sobre el fenómeno. Emiliano Brancciari de No Te Va Gustar; Piti Fernández y Diego Bozzalla de Las Pastillas del Abuelo; Adrián Dárgelos de Babasónicos; la banda Trebolares. Además, está el aporte necesario y muy importante de bandas chilenas como Chancho en Piedra, Guachupé y Nea Agostini; como también de periodistas y productores de aquel país. Será proyectado el sábado 25 a las 16 en Espacio Alternativo del predio.

Palabra autorizada

Guillermo Adrianzen Barbagelata, presentó el Documental en Cocina de Culturas, de la Ciudad de Córdoba. Luego de eso, y de hablar con los medios más importantes de la ciudad, estuvo con Rock N’ Ball.

RNB: ¿Cómo surgió esta idea?
GB: En Cosquín 2015, jugando casi salió un video que hicimos, que se llamó: “Un chileno en Cosquín”. Funcionó como teaser y base para el documental. En octubre de 2015, yo le planteé la idea a Cristián cuando ambos estábamos en Iquique, pero no fue hasta que nos dieron la acreditación recién diez días antes comenzamos a verlo posible y nos pusimos a trabajar. Ahí, lo primero fue establecer una idea, un guión muy fundamental sobre qué queríamos mostrar. De inmediato tomamos el foco de la gente, cuán importante era para cada persona el festival y esa fue la línea que seguimos.
RNB: ¿Cómo fue el después del Cosquín?
GB: Juntamos mucho material audiovisual, y recién en junio nos volvimos a encontrar con Cristián. Allí, empezamos semana a semana a juntarnos a editar y armar el “docu”. Nos demoramos porque yo vivía en Iquique y él había vuelto a la capital. En Santiago grabamos la otra mitad, contactando a varios protagonistas, como Las Pastillas del Abuelo, No te Va Gustar… Y los profesionales que conocían muy de cerca el evento.

RNB: ¿Cuál fue la respuesta que tuvieron del público y de los mismos protagonistas?
GB: Estamos contentos con el alcance que ha tenido el trabajo, porque es un proyecto absolutamente independiente. Hay gente en Chile que le gusta el rock argentino, nuevamente viene un bus con 30 chilenos de todo el país a disfrutar de Cosquín Rock. Este festival se hizo ahora en México, se viene una en Perú… coincidimos en el momento exacto para hacer este trabajo. Era ahora o nunca.

La experiencia visible

Ver el documental se convierte en algo obligatorio, para aquellos que hayan ido o no, y quieran saber de qué se trata Cosquín Rock. Eso fue lo que se buscó en “Cachai Cosquín”, en palabras de su director: “Mostrar la experiencia que significa un festival como este, en medio de la naturaleza; muy familiar y convocante, con casi pura música local. Hay pocos espacios así”.
Tal vez el mejor resumen, fue a partir de la pregunta sobre qué cosas les impactaron de este evento antes, durante y después de documentarlo. “Es muy impactante como se canaliza la pasión por la música, de diferentes maneras. Inclusive en cosas banales, como un chico que aparece cortándose el pelo, porque quiere mostrar el amor por el rock. Cada elemento del documental apunta al amor por la música, que es el mismo que tuvimos nosotros para hacer esto. Más allá de ver una banda en particular, más allá de ver los artistas de renombre, se va para descubrir, experimentar música”.

Tal vez ayude el trabajo de Guillermo y Cristián para entender lo que nos pasa cada febrero. Porque en todo momento, esta realización -muy buena por cierto- da a entender lo que cantó Luis Alberto Spinetta alguna vez, y aparece al principio de las imágenes: Toda la vida tiene música hoy/ todas las cosas tienen música/del sol de los hombres.

Por Juan José Coronell

 

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